miércoles, 24 de octubre de 2012

San Antonio Mª Claret




La vida de este misionero español del siglo pasado es algo asombroso. Pero su secreto quedó claro cuando dijo "Enamórense ustedes de Jesucristo y de las almas y lo comprenderán todo".

Sus principios
Antonio Claret fue apóstol antes que hombre. Dios le había elegido y desde muy pequeño sus primeros indicios eran los de un apóstol intachable y ardiente. Aunque tenía una inclinación sacerdotal, su padre lo involucró en el oficio de una fábrica de tejidos, y se aficiona con tanta pasión que durante su juventud no tuvo más sueños que las máquinas de telares. A pesar de la fama y fortuna que ganó, el llamado de Dios se hizo fuerte y entró al Seminario Jesuita de Vic.
Claret llega al sacerdocio en unos momentos críticos de la Iglesia española, donde se suprimían las ordenes religiosas y se usurpan propiedades de la Iglesia. El ministerio de Claret estuvo caracterizado por la persecución encarnizada del enemigo y de intervenciones divinas. Hechos prodigiosos, milagrosos y hasta proféticos acreditan a Claret como enviado de Dios.

Sus pilares
Su vida estuvo fundamentada en un AMOR intenso que no le dejaba parar, una POBREZA que vivió radicalmente, un SACRIFICIO que lo lleva al heroísmo al negarse cualquier satisfacción personal, la HUMILDAD y la OBEDIENCIA. Además, Claret fue gran amante de la Virgen María y propaga por doquier el Rosario. El nombre de María lo añadió a su nombre al ser consagrado Arzobispo "porque María Santísima es mi Madre, mi Madrina, mi Maestra, mi Directora y mi todo, después de Jesús".
Para perpetuar su apostolado en el tiempo y en el espacio Claret fundó en el 16 de Julio de 1949 su obra principal: La Congregación de Misioneros Hijos del Corazón de María, a la que dará por consigna: "Salvar las almas de todo el mundo y por todos los medios posibles".

Su vida misionera
Años más tardes y por voluntad expresa del Papa que había palpado la labor misionera de Claret, es nombrado Arzobispo de Santiago de Cuba, donde realiza una pastoral en la que dio todo: dinero, comodidades, descanso y hasta su misma sangre. A dos meses de su llegada, logró una gran reforma en las costumbres del pueblo: los confesionarios estaban a todas horas ocupados, el concubinato se va extirpando, se arreglan matrimonios desunidos, se reparten miles de comuniones, los sacramentos son administrados a cientos de fieles, en fin, una obra tan intensa que necesitó colaboradores, formando así a las RELIGIOSAS DE MARIA INMACULADA.

A pesar de que le encantaba Cuba, un atentado a su vida hizo que el Papa lo trasladase a España nuevamente, donde la Reina Isabel II le reclama y le nombra como Confesor. La labor apostólica continuó en Madrid tanto dentro como fuera de palacio, transformando la vida de miles de fieles. Fundó la Librería Religiosa, que en sus primeros diez años, imprimió más nueve millones de impresos religiosos. También organizó y restauró centros de estudios y seminarios, promovió el catecismo, instituyó seglares y llevó tantas obras a la realidad que hoy en día han germinado y se han disperso por el mundo entero. La Familia Claretiana está compuesta por los Misioneros Claretianos Hijos del Corazón de María, Misioneras Claretianas Religiosas de María Inmaculada, Filiación Cordimariana y los Seglares Claretianos. Sus miembros son continuadores de la misión que el Espíritu suscitó en la Iglesia al Padre Claret.
umen Cronológico
1807 Nace en Sallent, Barcelona, Cataluña, España el 23 de Diciembre
1820 Obrero y tejedor, conoce el mundo laboral.
1835 Ordenado Sacerdote, se entrega al ministerio sagrado.
1840 Comineza su vida de misionero por toda Cataluña e Islas Canarias
1849 Funda la Congregación de Misioneros Hijos del Corazón de María (Cordis Marie Filius – C.M.F). Hoy en día son conocidos como Misioneros Claretianos en honor a su fundador.
1850 Consagrado Arzobispo de Santiago de Cuba. Durante 6 años realiza una obra apostólica.
1857 Llamado a Madrid para servir de Confesor de la Reina Isabel II, se convierte en el apóstol de toda España.
1868 Desterrado por la revolución, ejerce sus últimos ministerios en París y Roma. Padre activisimo del Concilio Vaticano I entre los años 1869 y 1870.
1870 Perseguido y en el destierro, muere en Fontfroide al sur de Francia el 24 de octubre.

Beatificado por Pío XI en 1934 y luego es canonizado en 1950 por Pío XII.

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